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Principal / Dragon Age Inquisition / Diarios de una elfa: Dragon Age Inquisition – Parte 2

 

Prosigo con mi aventura, quizá no tan rápido como desearía (hasta los guerreros tenemos nuestras labores), pero sigo con el mismo gusto con el que comencé.

Me gustó cómo el sistema encamina la historia haciéndo a mi hermosa elfo parte de ella en efecto, y así puedo notarlo al ver los códices de cada personaje desbloqueado.

 

 

En mi aventura anterior comencé por lo básico: aprender a andar, a golpear y a usar mi arco…

Aprendí cómo usar la útil brújula…

A usar el arco desde lejitos para que no me den en toda la torre…

Entendí cómo cerrar portales… pero la cosa no es así de simple, ya que hay que eliminar enemigos salidos de ahí para debilitarlos.

Y como hasta ahora sólo he subido un nivel, trato de invertir mi punto en una técnica que me permita usar seguido (no especial) para ser más útil en batalla.

Opto por la “Muerte desde arriba”, que me ayudará a hacer más daño desde ciertas distancias en alto más seguras para mi niña elfo.

Evalúo también las técnicas especiales con las que ahora cuento.

No están nada mal estas técnicas especiales…. lo malo es que consumen mucho mana por ahora.

También me detengo unos instantes para ver el progreso de mi princesa, aunque por ahora no es demasiado de cuando empecé:

Y me encuentro con un “arma de dos filos”: Las REGLAS. Donde puedo influir en el comportamiento de mis personajes a la hora de entrar en batalla… esta característica la iré manipulando con muchísimo cuidado… no vaya a aser que cuando yo esté en batalla, todos se vayan a comer tacos y me dejen solita.

¡Yo sigo embobada admirando el detalle de mi elfa Judith!

“Es que soy única”.

Ya con nuestra primera victoria comienzo a ganar el apoyo de mi equipo y mis decisiones influirán en los eventos al parecer.

“¡Órale! ¡La enojona de Cassandra ya me pide opinión!”

Y como el tiempo es oro (ironía, viniendo de un estado de juego), nos embarcamos a cerrar el siguiente portal.

Y como ya le agarré el gustito a esto, ¡Ujuuu!! ¡yo lo cierro!

¡Ah, caray! ¡Ahora sí me he mareado!

Avanzamos por el templo destruido…

Y llegamos a la brecha que está causando todo el desastre de la región… al parecer las anteriores sólo eran parte de esta que es enorme.

¡Está enorme! De pronto ya no me parece tan sencillo.

Cassandra me dice prácticamente que aquí me juego la reputación… así por las buenas, ¡claro que entro al juego!

Misma rutina… pero algo pasa…

Vemos imágenes donde mi princesa está involucrada ¡ooorale!

Surgen preguntas de todo tipo como “¿Qué hacía yo ahí?”, “De quién corro?”, “¡Ricky Martin es gay?”Cosa que hasta ahora no se porque estuvo fuerte la borrachera anoche, pero mientras discutíamos, se sale de la brecha la visita no deseada exclamando “Ni los Power Rangers los savarán ahora”.

¡Uf, uf! Hago lo que puedo con los palillos de dientes que me dieron por flechas… ¡ya sólo nos quedan como 3000 golpes para vencerlo!

Al parecer conforme voy tocando la brecha, el “demonio del orgullo” se debilita, sin embargo también debo cuidarme de enemigos menores que merodean para protegerlo.

Conforme voy aprendiendo, intento usar a los integrantes de equipo para aprovechar un poco sus virtudes.

La golpiza la pueden ver los lugareños vía satélite y en directo.

¡Chin! ¡Un cortazo! ¡Se nos pasó la mano!

Después de tremenda pachanga, despierto como 4 días después y me atiende un elfo medio chillón.

Mi princesa Judith se le vanta para ver qué ha acontecido. Al parecer Cassandra me espera en la capilla con la pandilla.

Salgo y me encuentro con una sorpresa… después de que me acusaban de sus desgracias… ¿Me están saludando a mí? ¡Ya me asusté!

Conforme recorro el pueblo se escuchan murmullos de admiración: “¡Esa es la nena con la que me he de casar!”

Claro que como en todo juego de rol, apenitas me dan la bienvenida y ya me puedo meter a cualquier casa a saquear o leer partes de diarios que… ¿me involucran?

Conforme me voy enterando, parece que aún hay gente reconrosa que pretende hacer daño a mi Judith.

Al fin llego a la capilla… a ver cómo me va.

Y está de más mencionar que los efectos de luz y sombra se ven increíbles pero… !Los efectos de luz y sombra se ven increíbles!

¡Ay, no puede ser! ¿Otra vez eres tú? Como todo político: “Necio y ciego de los acontecimientos… que sólo se haga su voluntad”

“Milord… como que ya te encajaste con Judith, ¿no?”

Y como a todo político que no sabe leer sino mandar sólamente, Cassandra lo invita a entender de forma amable con sus palabras dulces: “O respetas la ley de la inquisición o te rompo tu mandarina en gajos”.

Una vez que se va el pesadito, me invitan a unirme a la Inquisición. ¡Esto se pondrá bueno!

A la mañana siguiente (del juego, claro)…

Un nuevo amanecer comienza… es día de festejo…

La mañana es fresca y joven…

El paisaje luce bello e inmenso dándonos una oportunidad de esperanza…

“Se ha decretado que la Inquisición ha renacido y ahora Judith es parte de ella, así que cuidadito y me la ofendan…”

Una figura entra en escena, supervisando las labores del ejército… ¡Que linda es Cassandra ya bañadita!

El ejército espera a los dirigentes de la Inquisición… nos esperan nuevas aventuras al lado de mi fiel espectro… digo , de mis compañeros.

¡Y hablando de bellezas! Mi elfa Judith luce preciosa y ansiosa por la aventura.

“La amenaza es latente, aún hay portales por cerrar y mucho por recorrer”

“Si tomamos el tren suburbano, al amanecer estaremos cerca de la siguiente brecha y…”

“Y… ¡Oigan! ¿Qué apenas era una intro y esto apenas va a comenzar?” Quién lo diría… a ver qué acontece a la Elfa Judith en su siguiente diario”.

 

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